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“Te recuerdo, Mijáil, trepando esa alta reja...”

Hoy, seis de septiembre, día en que cumples tres años y cuatro meses celestiales... te recuerdo, hijo mío. Con emoción, y con una inevitable sonrisa ante tu siempre alegre Presencia, así te recuerdo ese día a fines del verano del año 2005, tu último verano, cuando fuimos con Aletia y Gianni a preparar la bienvenida de tu hermana Ariela, y de su recién nacida hijita Amaia... Al llegar, nos dimos cuenta de que no teníamos la llave de su casa. Y tú, Mijáil, ligerito, “antes de que ardiera Troya”... hallaste la solución: Como un ágil gato, trepaste por la reja de casi tres metros de altura, saltaste al antejardín y pegaste en la puerta de su casa nuestra bienvenida... Ay, hijo... ¡Qué gusto más grande me da traer a mi memoria esa prontitud tuya, esa destreza física y anímica, y esa alegría con que enfrentaste esa barrera que se interponía a nuestros deseos, sin caer en un tonto enojo...! Recordarte, en este tierno pedacito de tu vida compartido con nosotros, me hace revivir todo el orgullo que llenó mi corazón de mamá... “Takes if easy, mother...” “Tómalo con calma, mamá...” Hijo mío, tú sabes lo mucho que nos ha servido este mensaje tuyo... Mensaje vivo en nosotros, porque aflora de tu forma de vivir al lado nuestro, y de tu manera de enfrentar la vida. Esta calma tuya... es una más, dentro de Todas las Cosas Buenas que nos dejaste, y que están “siemprevivas” en quienes te amamos, Mijáil querido.

¡Ya eres Tío por segunda vez! El sábado 30 de agosto, cuando alegres celebraban todas las Rosa, o sea, con mi mami y tu abuelita Rosa Ester muy Presente a nuestro ladito... nació a esta vida terrenal tu sobrinito Vicente Luciano. Ay, hijo... Este bendito chiquitito, que con amoroso orgullo llevará ese nombre tuyo, nos trajo alegría y paz para nuestros corazones. Y yo sé... que tú ya lo conocías. Compartieron la Eternidad, por tres años y casi cuatro meses de nuestro tiempo, en ese Feliz y Luminoso Lugar de una Paz Plena... donde esperan las almas su nacimiento terrenal, y adonde regresan cuando llega, acá, el momento de su muerte. Esa Eternidad donde estabas tú, Mijáil amado, antes de llegar a nuestras vidas... y hacia donde volaste ese día, en un triste y temprano regreso. Ay, Mijáil... Para ti, sin duda, fue un lindo día...

Ay, estos días han sido días de alegría, pero con una “mezclita” como dice Amaia, una mezclita de dolor y paz... porque estar en el mismo lugar, repetir la misma espera y la misma bienvenida a un nuevo ser amado, nos ha hecho revivir todo lo vivido hace tres años y medio, en esos días tan felices... felices contigo a nuestro lado: “tocable, abrazable, besable, ¡visible!”. Cuando vivir era más fácil, hijo... Cada foto, cada filmación, cada primera tomadita en brazos, ¡cada abrazo!, las emociones de sus padres, de los cuatro abuelitos, de los cuatro tíos y de su tía, y esa tierna bienvenida de Amaia a su hermanito, con la amorosa ayuda de su tío Gianni, nos trajeron tu añorada imagen... ¡hace tanto y tan poco a la vez! Ay, hijo... Calma... Igual como ayer, tú Estabas ahí en esos momentos felices, tal como ahora Estás y seguirás Estando, llenando nuestros espacios de paz. Paz... al mirar esa foto del espacio Mi Familia, donde muestras toda tu ternura en esas manos tomaditas, con las que ya sentías que acariciabas a tu sobrinita Amaia...

¡Estás aquí! Por eso, trae paz compartir tus señales que nos dicen que Estás Bien. Y refuerza esta paz, leer y escuchar a quienes dan a sus amados celestiales un espacio, en medio de sus terrenales vidas: Isabel, mamá de Geraldyne, a través de sus cartitas electrónicas; Marisol, mamá de Rodrigo, en su blog: http://blogderoltrigo.wordpress.com; Paola y Bernarda, hermana y mamá de Karen, con su rica presencia; Patricia, mamá de Camila, en esas simbólicas reuniones en torno a su hija celestial. Y, al saber que ha nacido Vicente Luciano... Ivania, hija de mi amado hermano Esteban, me ha escrito ¡qué lindo!, enviando un gigante abrazo junto a nuestros seres celestiales amados. Y Aurora, hija de mi amada hermana Carmen, me ha escrito ke hermoso!!!... ke linduu... más angelitos que nos rodean... Y así, hijo, cada familiar, amiga o amigo que expresa, alto y claro, que te siente y que los siente a su lado, aumenta nuestra paz.

En el día a día, ay, hijo lindo, tú bien sabes que tu sobrinita Amaia es quién aumenta mi paz, cuando el dolor oscurece mi mundo.... Ella, con su inocencia, su paz y su gran amor, no teme hablar de su tío Mijáil. Son tantas las cosas hermosas que nos regala nuestra Amaia, hijo, con alegría y total naturalidad... Día a día, te hace partícipe de nuestras vidas: Muy chiquitita, se columpiaba con ojos cerrados y nos llenaba de paz al decir, espontáneamente: “Soy una mariposa...”; un tiempo después, lo cambió por “una gatita...”; y, sólo hace un par de días, hablando de nuestras gatas, salió con que “Allá arriba, Mijáil tiene una gatita voladora...”; en este último tiempo, con la espera de su hermanito y como toda una “hermana mayor”, la familia ocupa un lugar importante en sus conversaciones, y le gusta repetirme el nombre de mis cuatro hijos, diciendo que tú estás Allá arriba y que antes vivías acá abajo; qué tú estás en el Cielo con mi mamá Rosa Ester (“le gustan las flores y tiene muchas lindas Allá...”), y con mi papá Mateo (al que sabe que le gusta el mar, porque me lo preguntó, ese mar que le hace brillar sus ojitos cuando se imagina cómo será “el de Allá”); y sabe que tú estás invisible, pero que nos puedes ver a nosotros contentos... Le alegra saber lo contento que te pones al verla feliz a ella, columpiándose en el mismo columpio azul que te hizo tan feliz a ti. Ella acepta que nos vienes a visitar en forma de mariposa, pero aclarando, eso sí, que: “Pero sólo unas veces es él, y otras no”; aaah... y le gusta mirar el cielo coloreado al atardecer, diciéndome una vez que tú lo estabas pintando de colores... Hace un tiempo, le gustaba jugar con tus simbólicas flores siemprevivas y, cuando me pedía sacar algunas, me decía con voz muy segura: “Mijáil me dijo que las sacara no más”... ¡Cómo negárselas, hijo lindo, ante ese argumento! Ay, ¡y cuánto tiempo le gustó usar tu cinturón blanco de Kung Fú, amarrándose al cuello o donde fuera! Mijáil, hijo... Son tantas las Gotitas de Paz que nos regala esta tierna sobrinita tuya... Éstas, son las últimas: Ayer, jugaba en Tu Rincón a vender tus peluches y ese cinturón, logrando hacer participar a su tío Gianni en el juego... De repente, la escuché decir con gran ternura: “Mijáil querido...” “Mijáil querido...” Me asomé desde la cocina, y la veo venir hacia mí, mirando tu foto de uniforme en sus manos, aquella que guardamos en tu caja de The Lord of the Rings. Me la pasó, y me dijo que teníamos que dejarla afuera, pero aún no podemos hacerlo... Fue tan lindo, escuchar su vocecita y ver el cariño con que te miraba, Mijáil. Y más impactante, por ser pública, fue ésta: Cuando estaba aún su mamá en el hospital, con gran emoción compartió su mesa familiar, invitándonos a almorzar junto a su papá, a Gianni y a mí... Y me dijo: “Todos estamos comiendo tallarines, abuelita... Tú, el tío Gianni, y, Allá arriba, Mijáil también está comiendo lo mismo.” Y siguió hablando de otra cosa, como si nada. Ay, hijo, con su alma tan pura... Amaia te siente Vivo, Vivo... Allá y Cerca.

Contando con todo nuestro amor terrenal y el de tus amados seres celestiales...
¡Bienvenido a nuestro mundo, Vicente Luciano!

Vicente: “Aquel que alcanza la Victoria”...
Luciano: “Portador de Luz”...

Mijáil... Con absoluta certeza, en estos felices días tu amorosa Presencia acompaña, más que nunca antes, a tu hermana Ariela, a tu cuñado Giovanni, y a tus dos sobrinitos... A tu hermana Aletia y a tu hermano Gianni... A tu papá y a tu mamá...

Compartamos la paz, hijo hermoso, en un chacotero abrazo... los de aquí y los de Allá.


Luisa, mamá de Mijáil, tres hijos terrenales y dos nietecitos.