|
De corazón, agradezco a esta comunidad estudiantil por haber acogido a nuestro amado Mijáil, en julio del año 2003 con sus alegres dieciséis años… aunque haya sido tan sólo por unos días.
Lo importante de esos pocos días… es que él se sintió muy acogido. Gran emoción me produce recordar que mi hijo me expresó, en ese primer instante en vuestro liceo: “Mamá… ¡Primera vez en mi vida… que me hablan a mí y no a ti! Me toman en cuenta…” Deseo hacer público este reconocimiento, al Inspector y Directivos que le dieron este buen trato.
Al recordar que Mijáil llegó a casa con una corbata, regalada por un compañero, ¡al segundo día de clases!… me nace una sonrisa llena de emocionado orgullo. Esa expresión de cariño de un joven a otro, me emociona mucho, porque refleja lo que mi amado hijo inspiraba, en las personas que se comunicaban con él de corazón a corazón, sin necesidad de largo tiempo de conocerse. Gracias, adolescente amigo…
Gracias, por compartir la certeza de que Mijáil… ¡VIVE su Vida Eterna!
Por esos momentos de felicidad terrenal que con él compartieron… estarán por siempre en nuestros corazones. Que Dios les bendiga, junto a sus amadas familias, en la compañía de nuestro amado Mijáil… con su Paz.
Luisa Ester Mijic Valenzuela, mamá de Mijáil y tres hijos terrenales, y Familia.
Copiapó, octubre 2006… octubre 2007.
|