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Desde el fondo de mi corazón, le doy las gracias por su apoyo afectivo a toda nuestra familia, con el regalo del hermoso libro “Un hijo no puede morir”, y su emotiva dedicatoria… Son palabras que nos llenan de paz.
Gracias, por compartir la certeza de que Mijáil… ¡VIVE su Vida Eterna!
Por sus hermosas palabras de aliento, y el cariño que encierran… estará por siempre en nuestros corazones. Que Dios la bendiga, junto a su amada familia, en la compañía de nuestro amado Mijáil… con su Paz.
Luisa Ester Mijic Valenzuela, mamá de Mijáil y tres hijos terrenales, y Familia.
Copiapó, octubre 2006… octubre 2007.
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