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"Así es la vida, hija..."

Mi amado Mijáil... Hijo mío hermoso...

Hoy es 30 de abril... ese día mágico, hace ya 21 años, en que Dios decidió que tú vendrías al mundo terrenal... ¡Qué serías mi hijo! ¡Nuestro hijo! ¡Nuestro Mijáil!

El 30 de abril de 1986, un cálculo renal se hizo presente en el cuerpo de tu madre. Luego de unos días se fue, pero me dejó sin deseos de tomar de nuevo las píldoras anticonceptivas, como hacía ya nueve años... "¡Puedo quedar embarazada...! No importa, estamos mejor..." Y, así, con este intercambio de palabras, llenas de un nervioso gozo esperanzador... ¡quedó abierta la puerta para tu llegada!

Hijo mío... Este pequeño trocito de nuestras vidas, lleno de ternurita, lo escribí mientras cuidaba a tu abuelita, a mi mamita querida... Mientras ella se movía entre dos mundos. Quizás luchando por seguir entre nosotros... o quizás preparándose para cruzar esa delgada línea... para marchar a tu lado... al lado de todos sus seres queridos celestiales...

"Así es la vida..." decía ella. Y, por eso, hoy tengo ¡de nuevo! una herida sangrante... Mi mamita era viejita, vivió una larga y feliz vida terrenal... pero me duele mucho su partida, ¡¡¡PORQUE ES MI MAMÁ Y ME HACE MUCHA FALTA!!! Y también, porque SIENTO algo que no me deja tranquila : Que la vida fue injusta con ella. Que no le dio esa merecida posibilidad de despedirse de mí, de sus hijas, de poder irse con mayor conciencia del paso que daba... Sí, ya sé que se puede razonar mucho acerca de esto, pero yo ahora no puedo ni quiero hacerlo. Sé que tú, mejor que nadie, Mijáil... me entiendes. Si antes de perder la conciencia, siete días antes de partir, la escuchaste decir ¡tan contenta!: "Ya me veo caminando..." Y con su hermana- amiga, mi tía Ana, nos dijimos : "Dios dirá si será en su casa, o en las praderas del Señor...". Pero eso no significó, para mí, estar preparada para sentir, ahora, menos dolor... Hijo hermoso, si algo me alivia, un poquito que sea, es que hoy tú recibes esos abrazos ¡tan ricos y tan llenos de amor y fuerza! que mi mami me daba a mí.

Abrazos de madre e hija... Abrazos como los que yo te daba, hijo lindo... Ay, Mijáil, Maestro mío, me aferro de tu Paciencia y de tu Paz... para seguir caminando.

¡Te amo, hijo mío hermoso!
Luisa, mamá de Mijáil y tres hijos terrenales...

¡Te amo, mamita mía hermosa!
Luisa Ester, hija de Rosa Ester...