USUARIO
PASWORD
Secciones

Comunidad

Comentarios, opiniones, temas, reflexiones, etc. Ver

Recuerdos

Anécdotas, experiencias, y/o momentos, vividos con nuestro hijo. Ver

Sueños

Relatos sueños e interpretaciones de los mismos. Ver

Video

Videos relacionados con la página. Ver

Agradecimientos

Respuestas al apoyo recibido. Ver

 

 

Esas primeras gotitas de paz...


Mijáil, hijo mío, YO NECESITO REVIVIR ESAS PRIMERAS GOTITAS DE PAZ... Necesito hablar de ti, Mijáil, permanentemente... recordándote, llorándote, hablándote, buscándote y encontrándote... sintiéndote a mi lado. ¡Amándote! Necesito la paz para seguir viviendo, y la paz me llega cuando encuentro a mi paso... "gotitas de paz". Y me hace bien, mucho bien, traer a mi memoria, una y otra vez... todas las personas y situaciones que me han dado paz, como si fueran un luminoso faro en estas oscuras tormentosas aguas. Por eso, hace ya un tiempo, comencé a anotarlas para no olvidarlas, para que me sigan entregando paz y para poder compartirlas, con la esperanza de que sean también una fuente de paz... para cada integrante de tu Círculo de Amor, hijo mío lindo.

Durante mucho tiempo, viví muy ocupada en repasar cada detalle doloroso. No me volví loca, como temía... porque tenía muy claro que sola, que solos, no íbamos a poder resistir. Ese día, me escuchaste repetir una y otra vez... como una letanía : "¡Dios, ayúdanos!" "¡Dios, danos tu fuerza!", porque sabía que tu padre y yo necesitábamos una Fuerza Superior, una fuerza sobrehumana... para poder seguir siendo padres de todos nuestros hijos. Creo que este Gran Apoyo se manifiesta en una claridad mental que, hasta en los momentos más oscuros del diario vivir, nos lleva a buscar y buscar de dónde sostenernos. Así, de repente, he visto aparecer algo luminoso, algo lindo, algo esperanzador, algo que es una demostración de amor, un hermoso y merecido homenaje hacia ti... o "una señal" que nos envías tú, hijo amado.

Esas lucecitas en la oscuridad yo las llamo "Gotitas de Paz", porque como ya les conté... unas gotitas fueron las que nos hicieron sonreír, en medio de las lágrimas, cuando caían sobre nuestras inclinadas y adoloridas cabezas, sin previo aviso. ¿Recuerdas que al sentir las gotitas te decíamos "Ya, Mijáil, ya... Ya sabemos que estás bien." como si fuera una nueva bromita tuya? Hijo, ya sabemos que no eran simples gotas de agua... Eran gotitas de paz, porque esas gotitas nos dejaban suspirando, con una grata sensación de paz que nos inundaba. Y si te conversábamos al sentirlas, era porque la paz y el alivio que ellas nos daban... eran como aquella paz y aquel alivio que sentíamos antes, con tu largo y fuerte brazo sobre nuestros hombros. Con estas gotitas... ¡Tú nos decías que no podíamos derrumbarnos! ¡Que tú estabas Bien!

Desde el primer instante, se me vino a la mente una imagen, y pensé : "¡Está contigo, Carmen!" Y con la misma convicción que sentí en ese momento, comencé a decírselo a todos, y no he parado de decir que estás con todos nuestros seres queridos que han partido hacia el Cielo... compartiendo, así, la paz que me nace "de saber dónde estás, y quién te acompaña", hijo mío. Agradecida estoy de tu tía Carmen, porque al partir ella al Cielo... me hizo estar más de cinco años pensando mucho, pero mucho, en la muerte... y en esa feliz vida que la esperaba, después de su muerte. Gracias a mi amada hermana, desde el primer instante... comencé "a jugar en mi mente" con tu nueva vida, con tu nueva presencia, y con tu amorosa compañía... "de otra manera". Y esa facilidad para traer a mi mente, en forma concreta lo que hoy vives... me tiene rodeada de muchas gotitas de paz...

"¡Tranquila, mamá...! ¡Tranquilo, papá...!" Me llegó una firme y dulce voz... Y no eras tú, hijo mío... Era tu hermano menor... Era nuestro Gianni. Sentí su abrazo, y su firme y suave voz... tranquilizándonos. Extasiada, miré su rostro hacia arriba, ante ese gesto y esas palabras... antes cotidianas en ti. El rostro de tu hermano, y su voz, me hicieron enderezar mi cuerpo y suspirar, sintiendo en mi pecho un calorcito que me calmaba. Revivir en mi memoria esta demostración de amor por sus padres, apoyándonos a pesar de su propio dolor, me hace sentir la misma tierna emoción y me sigue llenando de paz... Es una gotita de paz...

¡Un gato!... Pasa lentamente por debajo de nuestros asientos en un patio, sólo un poquito después. Tu papá, tu hermano y tu mamá, abrazados, al verlo sentimos algo como "tu presencia". Fue una nueva señal. Mijáil, ya todos saben que eras tan amigo, pero tan amigo de tus gatos... que habías escrito un poco antes
"estarán contigo hasta el fin, si tú lo estás con ellos." Con esa presencia gatuna, nos decías "¡Yo estoy BIEN!
Y otro poquito más tarde,
entrando a la capilla, donde recién se estaba ordenando todo, ¡Otro gato más! Sí, pasando adelante nuestro, entra un gato negro... camina lentamente, da una vuelta por el fondo, y sale. Sí, Mijáil... ¡Estás BIEN!
Dos gatos... Dos gotitas de paz...

Te rodeaban tantas y tan hermosas flores, hijo lindo, que a pesar del intenso dolor me sentí orgullosa de ti, porque con ese hermoso escenario florido te estaban expresando su amor, en un homenaje muy bien merecido. En medio de tanta belleza, regresa a mí la visión de un ramillete de variadas y coloridas flores, sencillas y tiernas como tú, que me pareció como un pedacito de campo traído para ti... Era el regalo de uno de tus amigos monos... Desde entonces, cada vez que veo reunidas muchas flores diferentes... recuerdo ese ramillete, y toda esa florida expresión de amor hacia ti, mi hijo amado. Y es una gotita de paz...

Los abrazos que recibí, esa tarde y esa noche, hijo mío... me dieron paz. Tu papi, me abrazaba y se abrazaba a mí... Nuestro amado hijo menor, mi Gianni, nos mantenía abrazados.. Nuestras amadas hijas, Aletia y Ariela, al llegar nos apretaron fuerte contra su pecho, y abrazaron altiro a su hermano para no soltarlo... Ya estaban todos nuestros hijos abrazados, porque en cada abrazo... ¡Tu familia te abrazaba a ti, Mijáil amado!
El abrazo de mi mamita, remeció mi amor de madre y lo fortaleció, pues ese amor... ella misma lo gestó en mi corazón. Mi hermana mayor, Tere, hace unos poquitos días me contó que ella no sabía que decirme cuando me abrazó, y que yo le dije que sólo necesitaba su abrazo... Y así, llegaron los necesitados abrazos de de mi Tere, de mi Lucre, de mi Mary, de mi María y de mi amado Esteban... Y los de mis sobrinos y de mis sobrinas, que en sus largos abrazos me decían con todo su amor "Pucha, tía..." Y el de tu cuñado y amigo Giovanni, lleno de emoción y ternura, con tu amada sobrinita en brazos.
Y en mi reencuentro con cada uno de tus amigos del grupo mono... hubo un apretado abrazo que no terminaba nunca. Y compartí los dulces abrazos de tus profesores y de tus profesoras. Y los fuertes abrazos de otras mamás y de otros papás. Tiernos, los abrazos de tus compañeras y de tus compañeros de diferentes cursos. Y los abrazos emocionados de muchas personas que compartían nuestro sentimiento...
Cada abrazo de esas buenas personas... Es una gotita de paz...

Las hermosas voces adolescentes, de tus amigos y de tus amigas, estuvieron con nosotros durante toda esa tarde, y también toda esa noche. Escuchando esas canciones que te vi disfrutar, y gocé yo también en nuestro hogar, en esos días que tocabas tu guitarra con tus amigos del grupo mono, luego de compartir una leche con avena, un racimo de uvas, un almuerzo tradicional mío, o un paquete de tallarines comprado al venir del liceo... te sentí cerca, hijo mío. Tus amigos y profesores que te escucharon tocar esas canciones, o quienes compartieron contigo ese placer en el taller de música de tu liceo, sé que también sintieron tu presencia... en cada canción. Ese ambiente de música y esas hermosas voces... Otra gotita de paz...

Salí un ratito de la capilla, con una de mis hermanas y, al regresar, veo que todos tus amigos del grupo mono están de pié, riendo y conversando. Apenas se retiran, tu papi me contó que estaban conversando contigo : "¿Y te acuerdas cuando…? "Y tú, Mijaíl, siempre…" Emocionados y chistosos recuerdos... Fue un diálogo tan amoroso entre amigos-hermanos, que nos hizo sonreír entre lágrimas. Recordar los rostros, las voces y las risas de tus amigos, por siempre... Felipe Gutiérrez, Pablo Lecaros, Sebastián Martínez, Eduardo Reyes, Sebastián Galarce, Luis Millar y Nicolás Martínez, en ese momento de íntima comunicación... es una gotita de paz...

Desfilaron por nuestros brazos, hijo mío, tantos adolescentes tan diversos y tan bellos como tú, que me llenaron de paz al sentir como un homenaje hacia ti... sus tan diferentes estilos personales, pero con similares palabras llenas de una profunda espiritualidad, ya que tu mundo de la amistad fue siempre así... muy diverso. A tu papi le dije, ahí mismo, que me impresionó este hecho. Sentí algo así como que tú, desde donde estabas... te sentías orgulloso de cada uno de ellos, de cada una de ellas. ¡Son unas bellas personas! Recordar ese hermoso y espiritual desfile, hijo... es una gotita de paz...

De repente, aparece frente a tus padres una mujer, de largo y negro pelo liso, de ojos brillantes y una sonrisa ancha : ¡Isabel! "Tranquilos... Mijaíl está bien... Yo sé lo que están sintiendo, porque mi hija Geraldyne murió a los 17 años, en un accidente también. Si eran muy buenos y su tiempo se había acabado, y si eran sanitos... de alguna forma se tenían que ir". Nos regaló el libro "Un hijo no puede morir", y nos ofreció todo su apoyo... Ya con su sonrisa, llena de pena y de una profunda convicción al mismo tiempo, nos daba paz... Hijo, en ese momento supe que su hija era tu nueva amiga en el Cielo. Hoy, su mamá es mi amiga del alma. Desde entonces, tu papá y yo, vivimos con la amorosa compañía de los padres de Geraldyne. Su llegada a nuestras vidas... es una gotita de paz...

Durante toda la noche, hijo, estuvimos muy bien acompañados... y la música se siguió escuchando, junto a nosotros, y en el patio. Realizaron una verdadera Tocatta en tu honor, amado Mijáil.
Recuerdo que, al escuchar sus hermosas voces y el agradable y fuerte sonido de sus guitarras, pensé que éste, fue el mejor lugar para tu despedida... Conseguir, y prestarnos esta Capilla, fue un regalo para los que te amamos, y un merecido homenaje para ti, mi hijo hermoso... Durante toda la noche, los vecinos también estuvieron junto a nosotros. Revivir esta hermosa tocatta en tu honor... es una gotita de paz...

(Continuarán... gotita a gotita))