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Mijaíl… fuiste un buen amigo… un compañero… un confidente… En las buenas y en las malas, estuviste conmigo. Tuvimos cerca de un año y medio de amistad… Ojalá hubieses seguido acá con nosotros en segundo medio, ojalá hubiésemos seguido compartiendo nuestras penas y nuestras alegrías…
Fuiste uno de los grandes amigos que he tenido, ya que me apoyaste en algunos momentos malos, y en otros buenos… Cómo olvidar cuándo me contaste que te gustaba una compañera de curso, y tratamos de hacer lo posible para que estuvieses con ella… ¡Y lo logramos!
Ojalá estuvieses acá, compadre… Todos tus compañeros te han extrañado, han querido estar contigo, saber cómo está tu mamá, tu familia. Hemos querido juntarnos todos a tu alrededor para recordar las tallas, las anécdotas, los libros que leías… De repente, no nos pescabas cuando estabas leyendo, pero… eran detalles no más. Eras muy especial, te ganabas a la gente muy fácilmente.
Eres un gran amigo… Los amigos jamás se olvidan. Aunque las personas mueran, a los amigos uno siempre los lleva en el corazón. Ojalá algún día nos volvamos a encontrar… en cualquier lugar… ¡Allá en el Cielo!...
Tu amigo y compañero copiapino, Francisco Jorquera.
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