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“Buenas tardes, queridos amigos… Buenas tardes, queridas amigas... Hay algunos chiquititos y algunas chiquititas, a quienes no conocía porque no estaban el año pasado, pero con los cuales, desde este momento, voy a estar unida para siempre.
Para mi familia, para mí, mamá de Mijáil, este es un momento muy, muy... feliz. Sí... Puedo decir feliz. Apenas supe de este acto, les conté a mis hijos y a mi marido, papá de Mijáil… Nos emocionamos
todos. Les he contado a otros papás y a otras mamás que han perdido a sus hijos, y me han dicho que es un hermoso gesto de la comunidad de este liceo... Liceo René Descartes.
Gracias... Gracias por fortalecer mi fe de que mi hijo Mijáil ha muerto sólo para la vida terrenal. Mijáil tiene Otra Existencia. Mijáil está vivo de Otra Manera. Y ustedes, al nombrar esta sala con su nombre, están confirmando que él puede tener una Presencia Viva entre nosotros.
Yo quiero leerles algo que escribí en Recuerdos, de la Página de Mijáil. Mijáil... En realidad, su nombre es Mijáil... Pero, también es Mijail, Mijael, Mija, Mijo, y también... Mixius, que es el nombre que él eligió para su cálida interacción por Internet. Hace muchos meses ya, hace casi un año, escribí algo que me llena de emoción y orgullo... y que refleja plenamente el espíritu descartiano. Y quiero leérselos... Dice así...:
"Lo recibieron con los brazos abiertos..."
Cuando fui con mi hijo Mijáil, en marzo del 2005, a confirmar su matrícula en Cuarto año Medio, en el Liceo René Descartes de Viña del Mar, ocurrió algo ¡tan!, pero ¡tan hermoso!... que, por siempre, permanecerá en mi memoria. Luego de subir la larga escalera desde la calle, entramos al patio del liceo. Estaban en recreo y había grupos de alumnos y alumnas, con sus capas blancas, conversando alegremente. Había un grupo que reconocimos… eran sus compañeros de Segundo año y sus amigos del Grupo Mono. Caminamos tímidamente y, de pronto uno de ellos, creo que fue Felipe… se da vuelta, se asombra y dice : ¡Es Mijail!... Rápidamente, lo rodearon y fueron abrazándolo con fuerza, con alegría y con emoción. Sus ojos brillaban, sus caras sonreían. Le preguntaban, exclamaban ¡Mijail! ¡Es Mijail! ¿¡Volviste!? ¿¡Cuándo llegaste!? ¿¡Vuelves al curso...!? ... Yo sonreía, "de oreja a oreja", emocionada y muy orgullosa al ver la expresión de tanto cariño hacia mi hijo. Me abrazaban a mí, me pedían el teléfono, temerosos quizás de que fuera a desaparecer de nuevo. Fue un momento tan, pero ¡tan lindo!... que se me humedecen los ojos cada vez que lo recuerdo de nuevo. Mi hijo Mijáil estaba radiante, feliz. Sonreía, sonreía no sólo con su boca, era el mismo una sonrisa de felicidad de pies a cabeza.
Es un hermoso recuerdo, uno más, uno más que aumenta mi fe en que nuestro amado Mijáil está Bien. Porque se lo merece por ser tan buena persona, digna de ser amada así, como lo amaron y lo aman por siempre. Este recuerdo es realmente especial, porque me vino a la memoria cuando recién estaba tratando de entender lo terrible que había pasado… El día sábado 7 de mayo, de regreso del entierro del cuerpo de mi hijito, comencé a leer, ávidamente, las numerosas tarjetas de condolencias, recibidas durante su velorio y su funeral. Al leer la tarjeta del Cuerpo de Profesores de su liceo, y la del Taller de Música, con gran emoción encontré al reverso de ambas : "Cristo lo recibió con los brazos abiertos". Leer esto, y pensar... ¡Igual que sus amigos!... Fue instantáneo. Durante muchos días, y sé ahora que por siempre, contar esta emotiva anécdota me hizo mucho bien. Recordar la bienvenida de sus amigos, me permitió imaginar ¡tan clarito! el momento de la llegada de mi hijo a "Las Alturas", a su Hogar Definitivo. Casi pude, y puedo, vivenciar ese mágico momento... como si viera a Jesús abrazándolo, sonriendo feliz al recibirlo en Su Casa. En esa primera semana de duelo, recibí a dos profesoras amigas de la Escuela "El Chañar" de Copiapó, representando a toda su Comunidad Escolar, y fue realmente impactante leer en su mensaje : "Ahora ya está en un hermoso lugar junto a Jesús, quien debe haberlo recibido con los brazos abiertos." De nuevo... Esto, terminó por convencerme de que así no más fue...
Gracias, profesoras y profesores... Gracias, alumnas y alumnos... Gracias por esta hermosa frase que tanto me ha ayudado. Que tanto ha ayudado a mi familia. Infinitas gracias a sus amigos y a sus amigas, quienes, ese día de marzo... lo recibieron “con los brazos abiertos”. Fue un gesto simple, pero que dice mucho.
Gracias, también, a todos esos amigos y a todas esas amigas que Mijáil tuvo la dicha de tener durante sus años de vida en Copiapó, en La Serena, y en sus veraneos…
Quiero que sepan que, para él, irse de una ciudad a otra era como terminar de escribir un capítulo de su vida y comenzar otro. Mi hijo fue feliz en todo lugar donde estuvo, porque recuerden… “Siempre que se le cerraba una puerta, él supo cómo abrirse una ventanita para ser feliz.” Al dejar Copiapó por última vez, creo que Mijáil tenía su corazón dividido, una parte quería partir al reencuentro de sus amigos, pero… otra parte quería quedarse. ¡Ay! Siento que mi hijo querido ya tenía asumido que su vida era así; porque hasta chistes hacía al respecto, pero… eso es parte de otro recuerdo.
Mijáil, mi hijo amado, disfruta de tu Nueva Vida. Te amo, hoy y siempre…
Luisa, a mucha honra… mamá de Mijáil.”
Esa era la manera de ser de Mijáil... Que penita que pasaba, era una penita que no lo golpeaba tan
duramente… porque él sabía que había una ventanita que podía abrirse para ser feliz. Su manera de ser… ¡él la expresaba así!... con Su Sonrisa. Yo les traje de regalo esta foto de Mijáil para que la coloquen en Su Sala… para que los anime. Y quiero invitarlos a algo : Cada vez que entren a "Su sala"... busquen la mirada de Mijáil, reciban su sonrisa y… ¡Devuélvanle la sonrisa! A mí, me ha servido de mucho, me trae mucha Paz, porque él no tenía una sonrisa “sólo de los labios hacia afuera", sino que era su forma de ser... expresada en esta hermosa sonrisa.
No será ésta la última vez que nos veamos, cada vez que venga a Viña del Mar, pasaré a verlos. Conversaremos, y les traeré algo escrito para que recuerden y conozcan más a mi hijo.
Así como amo a Mijáil, así amo a cada persona que amó y sigue amando a mi hijo.
Amigos y Amigas… Gracias y que Dios los bendiga. Gracias.
("Inauguración de la Sala Multiuso “Mijail Andros Chacón Mijic") Agosto 2006.
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