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A veces, siento que la desesperanza cubre mi alma y como no puedo permitirlo, porque mi vida pertenece a mis hijos y necesito Paz para entregarles mi amor… cierro los ojos, te llamo y siento que mi cuerpo se relaja al tocarme con tus manos… transmitiéndome TU PAZ. Hijo mío, son tantas las Cosas Buenas que nos dejaste en tus casi diecinueve años junto a nosotros, son ¡tantas! que nos faltaría vida para recordarlas y para vivirlas, siguiendo tu ejemplo… La pena me doblega cuando siento tu ausencia física, pero también cuando siento que no te hacemos espacio en nuestras “ocupadas” vidas terrenales, para que puedas hacerte sentir, para que puedas ESTAR PRESENTE… Tanta gente me dice que no piense tanto y que me distraiga, ¡“que te deje tranquilito”!... Por Dios… Siento que tras esas palabras hay temor de que me haga mal, tanto dolor… Hijo, estoy absolutamente segura de que nadie sano se enferma de dolor, si se permite y “se le permite”… expresar su pena, como un humano derecho.
Mijáil… me he reunido con mi amiga Edda para aunar fuerzas, mientras tú disfrutas de la compañía de su hijo Nicolás, de hermosos 19 años y también un amante de la música. Recordamos lindos momentos de nuestras vidas con ustedes dos, miramos fotografías, compartimos bellos pensamientos de otras madres que expresan lo que nosotras dos también sentimos, nos emocionamos, lloramos un poquito, y… nos enojamos con todas esas personas que no entienden, que no quieren entender que esto es lo único que necesitamos para tener fuerzas para poder seguir viviendo y amando a todos nuestros hijos, que llorar no es malo ni el preludio de un ataque de nervios, sino que al revés, no llorar y reprimir los recuerdos buenos y malos, sin poder sacarlos fuera de nuestra mente… nos llena de angustia y aumenta nuestro dolor. Sí, hijo, tú estabas a mi lado esa noche y fuiste testigo que luego conversamos de nuestros hijos terrenales, de nuestros nietos y otros temas… despidiéndonos con un fuerte abrazo, un ¡Te quiero! y mucha más fuerza que antes, incluso con un tímido “¡Que Dios te bendiga!”, o sea, Estamos Bien… ESTAMOS LO MEJOR POSIBLE… no nos hemos quedado “pegadas”, sino que seguimos adelante pensando que, si estamos vivas, debemos hacer todo lo posible para que Todas las Cosas Buenas que ustedes nos dieron no se pierdan en el olvido. En mi búsqueda por hacer más real este deseo maternal, desde tu no-cumpleaños en marzo he decidido que las “siemprevivas”, esas sencillas, alegres y tiernas florcitas, que son como tú en tu vida terrenal, nos acompañarán en nuestros hogares para recordarnos que… “Traer a nuestras vidas y hacer nuestras todas las Cosas Buenas que nos diste… es el Mejor Homenaje que te podemos hacer y la Mayor Muestra de Amor hacia ti, Mijáil amado”.
Mijáil… Tú fuiste un Buen Adolescente… Tú fuiste una Buena Persona… Dime, ¿no es cierto que el mundo sería mucho mejor y todos más felices, si cada persona que ha sufrido el dolor de la muerte de una persona querida HABLARA DE ELLA Y DE TODAS LAS COSAS BUENAS QUE LE HA DEJADO… INTENTANDO REVIVIRLAS EN SU PROPIA VIDA? Insisto, no hablar de nuestros seres queridos celestiales lo consideramos, muchas madres… UNA FALTA DE RESPETO HACIA ELLOS! ¿Qué duele…? Claro que sí… Pero, ¿no es acaso el único camino que tenemos para encontrar la Paz…? Hijo… Tú estás Allá con ellos, y muy bien lo sabes… Tu abuelita Clemencia, tu abuelito Mateo, tu tía Carmen, tu tío Ricardo, tu tío Esteban, tus nuevos amigos y tus nuevas amigas… también fueron unas Buenas Personas. Todos ellos nos dejaron Muchas Cosas Buenas, al igual que tú. Tu tío Esteban, que está hoy a tu lado, me consolaba contándome TODO LO BUENO QUE SUPO VER EN TÍ, y que, muchas veces se preguntaba antes de actuar… “¿Qué me diría Mijáil...?” ¿Nos hacemos todos esta pregunta…? Mijáil, creo que quienes vivimos con el dolor de la muerte de un ser querido tenemos ahí, al alcance de la mano y del corazón, la forma de poder entregar a este mundo que ustedes disfrutaron y tanto amaron… esas “pequeñas ayudas que harán una grande para todo el mundo”, como mencionas en tu Generoso Proyecto de Vida.
Tu papá abrió el espacio de la Comunidad en tu Página, hijo, el día 15 de septiembre del año pasado… sólo a cuatro meses de tu partida física… Mi amado hermano Esteban nos entregó su primer testimonio el día 19, entregando su Opinión… Muchas personas no han podido ingresar a este espacio tuyo, hijo mío, y como aún no lo hemos podido hacer de entrada libre, deseo compartir mi clave para ingresar a ella y así saber que quienes te aman encuentran ahí más palabras de aliento, más recuerdos y MÁS DE TÍ… Es luisa y mij96.
Te amo mucho, Mijáil, y escribir esto ha sacado algo de peso a toda esta montaña de dolor que tengo en mi alma… Escribir en tu Página me llena de gotitas de Paz… Me duele mucho, mucho tu ausencia física, pero tu Amorosa Paz me rodea, siempre… ¡Hasta volvernos a abrazar!... Algún día… Te miro, sonrío, y suspiro… Ay, Mijáil… ¡TE AAAMOOO!
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