|
En abril del 2005, junto al computador, de visita en Copiapó, te volviste risueño a la cámara. Estabas contento, sereno , con un brillo especial en tus ojos. Ese día, ya eras un grande. Te sentías contento, demasiado cerca, como si sólo faltara un paso. Te veías tan maduro y confiado.
__________________________
Sólo unos pocos días antes de tu partida.
_______________________
Tú no podías saberlo. No tenías como saberlo, pero algo hacía sonreir tus ojos.
Quizá, ese día, por alguna desconocida razón , se abrió ante ti un futuro luminoso. Un espacio infinito, algo que te hacía grande, magnífico y presto a enfrentar cualquier desafío.
Eso se ve a simple vista.
Nada oculta esa sensación.
Esa de estar tan cerca y, sin embargo, tan lejos.
|
 |