|
Mijáil… Mijáil… Mijáil… Me gusta tanto nombrarte, hijo. Siempre, desde que “sentí” que ya estabas entre nosotros, con tu familia, me ha gustado decir tu nombre, elegido con Amor para ti… Mijáil… Dulce nombre para una dulce persona. Mijáil, Hijo Celestial, al decir tu nombre y el nombre de tus hermanos Aletia, Ariela y Gianni… desde siempre y para siempre… digo… ¡Amor!
Hijo mío, amado hijo mío… Recuerdo la magia de “esos momentos”, felices momentos con tu música flotando a nuestro alrededor… ¡Sé que tú también los recuerdas!... Todo nuestro patio, nuestra casa, los patios vecinos, las calles… SE LLENABAN DE TU MÚSICA Y DE TU PAZ. Recuerdo… y revivo… Al fondo y como música de fondo, suena Cruachan con sus flautas y gaitas, bellas voces y sonidos… Desde tu ventana, desde lo alto, te busco a la distancia, pero flores y verdor te envuelven amorosamente… ¡te estaban regalando un ambiente soñado!… Sólo esa música me dice que ahí estás, porque ¡de pronto!... otro hermoso son : ¡TU FLAUTA!... ¡Ay, qué hermosura! Sonaba tan bello que me hacía llorar de emoción… Hoy, en mi mente, SUENA TAAAN BELLO, que me hace llorar de emoción nuevamente… Mijáil, sé que tras estas lágrimas… vendrá la paz. Sí, Mijáil, hijo mío, así era entonces y así es ahora… TÚ ESTÁS A MI LADO Y ESCUCHO TU FLAUTA… ¡ME REGALAS TU PAZ! ¿Sabes? Ahora, más que nunca, sé que en esos mágicos momentos no sólo tú tenías paz… Mijáil, tú… ¡compartías tu paz! Recuerdo, y me veo mirando a lo lejos, en las alturas, paseando mi vista por todos los patios que nos rodeaban… gozando de tu música y pensando, con orgullo de mamá, que esa bella música que me hacía tan feliz a mí… hacía feliz también a todas las personas que te escuchaban. Sí, Mijáil, la paz que irradiabas al tocar tu flauta… estaba llegando a muchos corazones que llenabas de paz, de tu paz, así como sentía que llenabas el mío.
Así es, hijo hermoso… hoy, sin poder abrazarte ni decirte, mirándote a los ojos, lo hermosa que es tu música y lo feliz que me hace… con dolor y esperanza cierro los ojos y vuelvo a escuchar esa bella melodía que creabas, en el fondo de nuestro patio de Copiapó, en tus últimos meses en el norte… ¡Y me vuelvo a sentir rodeada de tu paz! Tu paz de esos añorados días… días cálidos, simples y felices, días que tu mamá pensaba que no tendrían fin, que serían más y más abundantes en nuestras vidas compartidas, como un real anuncio de un creciente enlace entre nuestros corazones… Sí, sí, con fe, pero con pena también, acepto que hoy nuestro enlace de Amor es pleno. SÍ, MIJÁIL... YA TENEMOS UNA PLENA RELACIÓN DE MADRE E HIJO… UNA RELACIÓN DE ALMA A ALMA.
Ay, hijo lindo, lloro al pensar que al cerrar los ojos te escucho como antes, pero ya no puedo mirar con mi cara iluminada de amor de mamá… tu cara iluminada de paz con que entrabas a la casa y volvías a integrarte a tu familia. Ya no podemos "decirnos”, en nuestro imperfecto lenguaje de amor… … sin palabras, sólo con una fugaz e intensa mirada… “¿Te gustó…?” “Liiindo… ¡Te amo, hijo!” “¡Yo también te amo, mamá!”
HOY… SIENTO QUE LA PAZ QUE LLENA MI CORAZÓN AL RECORDAR TU MÚSICA… ES “ESA OTRA PAZ”… ¡LA PAZ QUE TE RODEA EN TU NUEVA VIDA!
Mijáil, mirando tu rostro sonriente que “me mira” desde tu foto, te digo y siento…
¡TE AMO, HIJO!.....……………………………………………………….… ¡YO TAMBIÉN TE AMO, MAMÁ!
|