|
Mijáil, hijo mío, recuerdo esa primera vez, esa madrugada del día 24 de marzo de 1987... “Mire, ¡aquí está su hijo!”... Y veo, por unos segundos, tu carita... un tanto rojita, un poco arrugadita, como enojadito (¡cómo que creías que afuera también había agûita!) y tus ojitos cerraditos... Envuelto, de la cabeza a los pies, en una linda mantilla con figuritas alegres... tan alegres, como alegre estaba yo en ese momento. Recuerdo que sentí que se iluminaba toda la sala... ¡Por fin tenía la dicha de conocerte, hijito lindo! y mi dicha... ¡Fue esa luz! Por fin conocía a nuestro hijo, a nuestro Mijáil... a ese hermanito tan esperado y deseado. A ese activo niño que nos enviaba, hace meses, su amor “desde adentro”... con pataditas y otros “avances” de Kung Fú.
Alegre me sentí de verte ya con nosotros, y sanito... porque hubo algo distinto en este tercer parto. Sí, Mijáil, ya lo sabes... No fue fácil, para ti, llegar a este mundo terrenal... Sé que ahora recuerdas cómo fue, porque yo nunca te lo conté, para no apenarte. Fue como en esa serie médica que vemos con tu hermano. Me hicieron detener tu anunciada salida, mientras corrían por los pasillos, llevándonos en la camilla hasta la sala de parto... Los médicos eran ayudados a vestirse con sus delantales verdes, sus mascarillas y sus guantes, corriendo todos a nuestro lado... Y eso me asustó... Pero, ya en posición, y sin anestesia alguna, ¡saliste al mundo, hijo mío! ¿Ves? Tu vida tuvo un comienzo nada fácil, pero... ¡de película! Sentí pena durante toda tu vida por este recuerdo, una`pena tonta, pues con la “sabiduría” que me da el gran dolor de no tenerte hoy para abrazarte, entiendo que no fue algo tan terrible, que debería haberte contado... Y, más aún, siento hoy, con mucha fuerza, que debo dejar ir a este viejo recuerdo. Que debo perdonar a esos médicos de una vez por todas, aceptando que tu llegada es el único y hermoso recuerdo que debo atesorar. Hoy, con mucha tristeza, acepto que unas mentes “humanas” te hicieron entrar en este mundo... más tarde de lo debido y, otras mentes “humanas”, te hicieron salir de este mundo... más temprano de lo debido. Pero, más fuerte que nada... ¡SIENTO QUE DEBO PERDONAR! PERDONAR PARA ENCONTRAR LA PAZ... esa Paz en que tú estás, Mijáil... esa Paz que siento que me rodea y deseo que no me abandone ¡nunca más!
Porque me trae Paz... sigo recordando, Mijáil. ¿Recuerdas?... Luego de nuestro primer y fugaz encuentro, que como un rayo nos iluminó a los dos, y tras unas horitas de reparador sueño para ambos... ¡Por fin te tuve en mis brazos! ¡Qué momento más sublime, hijo! Esa paz... ¡¡Esa paz que sentí cuatro benditas veces!! Esa paz, la sentí al tomar tu hermoso cuerpecito... de 54 centímetros y 3,420 kgs. Con una hermosa pulsera celeste, que aún guardamos... Tan suave, tan calentito, tan... ¡Perfecto! Te besé tanto... Te encontré tan hermoso… Lueguito, tu ronco llanto se hizo sentir... no podía quedarme mirándote no más, era tu mamá y tenías hambre... ¡Y a mamar se ha dicho! Desde ese momento, ¡fuiste un gran comilón, pero un Comilón Sano! Mijáil, ¿recuerdas?... Sólo un ratito más tarde, recibimos la visita de tu orgulloso y feliz papito... No se le borraba una gran sonrisa de oreja a oreja... Te tocaba, te abrazaba, te besaba, te conversaba, te hablaba de tus hermanas que esperaban abajo... Casi tuvieron que empujarlo fuera de la sala, porque no quería irse. Recuerdo que, ese día y los otros dos que compartimos solos en el hospital, tus hermanitas te conocieron, te sonrieron super felices y te mandaron besitos y abrazos... desde lejos, desde abajo, sólo a través de las ventanas, hasta donde te llevaba a escondidas de las enfermeras. ¡Nuestra primera “audacia” juntos!... Hermosos recuerdos de tu vida que comenzaba...
Ya en nuestro hogar... tus hermanas, Aletia y Ariela,
comenzaron contigo una relación de hermanos ¡tan linda!... una vida completa de tantos y tantos, besos y abrazos... Amor de tus
"hermanas mayores"... Mucho regaloneo, mucho baile, canto, cuentos, dibujos, mudadas, cambiadas de ropita y ¡fotos!... risas y más risas... Nuestra feliz familia, que se completa un año más tarde... con tu compañerito de juegos y de vida... tu hermano Gianni... recibe las primeras visitas... tu tía Mary, para regalarte tus primeras fotos y sus regaloneos... y tu prima Raissa, amorosa joven, compañía de juego de tus hermanitas, que te trae un tierno pijamita amarillo. Justo en esos días, Mijáil, llegó a Chile una visita muy "especial”, la del Papa Juan Pablo II, elegido para reemplazar al anterior, de fugaz vida, que llevaba por nombre Luciano, nombre que elegimos, por él, para ti... porque era “El Papa Bueno, el Papa de la Sonrisa” Y tú, Mijáil, mi hijo hermoso... Tú... ¡¡FUISTE Y SERÁS SIEMPRE BUENO!!... y… ¡¡ESTARÁS SIEMPRE SONRIÉNDONOS!!
Gracias hijito, por haberme elegido para ser tu mamá... “La mamá de Mijáil”... ¡A mucho orgullo! Permíteme tomarte prestada esa frase tuya, para expresar con ella el mismo amor que tú sentías y SIENTES por mí... “Mijáil, hay uno solo... ¡y me tocó a mí!” Mi amado hijo Mijáil... Hace 19 años, tuve la dicha de ser tu mamá... Hoy, con dolor, pero también con Paz... celebro el Día en que iniciaste tu Vida Terrenal. Hoy, no estás para abrazarte, para verte sonreír mientras te cantamos, ni para verte chupar las velitas de tu torta, pero... ¡ESTÁS CON NOSOTROS!... INVISIBLE... EN OTRA DIMENSIÓN...
Mijáil... En estos días, tendrás muchas visitas de personas que TE AMAN Y SE SIENTEN AMADAS POR TI... Te cantarán hermosas canciones... Te recordarán con lagrimitas, nostalgia, risas por los hermosos recuerdos... y, también, risas por esta vida que continúa... con tu compañía... con claras sensaciones de que ESTÁS AHÍ... AQUÍ. Hoy, sobre tu tumba, tienes tu rosa roja, al igual que tus “amigas celestiales” Geraldine y Karen... porque tu nacimiento fue y es... un día especial, hijo. Ahí está la imagen de tu rostro sonriente, para hacer más clara tu presencia entre los que te visiten... con un ramito de “siemprevivas”, simbolizando el deseo de que permanezcan siempre vivas, en nuestros corazones, todas aquellas Semillas de Amor que tú sembraste... Y, junto a tu carita sonriente, está mi mensaje para ti : “Mi amado hijo Mijáil... con dolor por no poder abrazarte, pero con recuerdos maravillosos del Día de tu Nacimiento a la Vida Terrenal, te digo con Fe... ¡TÚ ESTÁS JUNTO A NOSOTROS!, y, algún día, nos volveremos a abrazar. ¡Te amo! Tu mamá”.
MIJÁIL ANDROS LUCIANO... ¡ALGÚN DÍA NOS VOLVEREMOS A ABRAZAR!
Tu orgullosa mamá
|