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Mijáil fue y será un niño ejemplar, que tenía un corazón puro, que tenía mucho amor, era limpio de corazón; se notaba en sus ojos, en la fuerza de sus ojos, eran transparentes y siempre andaba con
su sonrisa entregando alegría y optimismo. Tengo la convicción y la paz de que Mijaíl está en la gloria de Dios y que está bien.
Cuando suceden estas cosas en la vida de las personas, en la vida de todos nosotros, nos damos cuenta que la vida no depende de nosotros, que no somos nada y que tenemos que aprovechar cada instante, cada minuto en ser de bendición para las personas y Mijaíl fue de bendición para las personas. Podemos comprobarlo con todo el amor que se le ha rodeado y eso fue porque Mijaíl sembró en cada uno de nosotros ese amor.
Mijaíl era tierno, se dejaba querer… Se dejaba querer con su forma de relacionarse con los demás, con su sonrisa y con su mirada que entregaba confianza.
Hayleen Oyarzo Mascareño : Profesora de Música, Taller Instrumental y Coro. Viña del Mar.
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