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El domingo 6 de noviembre, en la Iglesia Candelaria de Copiapó, nos reunimos junto a amigos y amigas de Mijáil, a recordarlo y abrazarnos, dándonos la Paz. Era la misa de los jóvenes… Fue muy, muy emocionante, ver su rostro sonriéndonos desde el altar. Mucha gente estuvo presente y, mucha otra, en espíritu, estuvo con nosotros ese día. Fue hermosa la prédica, hermosas las canciones, especialmente aquella estrofa de “Pescador de hombres”, cantada por el coro de jóvenes y jovencitas, dedicada a él.
Se me dio un espacio para hablar de mi hijo, y … aunque largo, ¡se me hizo poco! Tanto, tanto que contar; ¡tantas vivencias compartidas en estos dieciocho años de su vida en la Tierra!
Gracias a sus amigos y amigas de Copiapó que, ese domingo, nos acompañaron : Miguel, Carla, Hugo, Annia, Tony, Maura… A sus profesoras Norma, Johanna, Fadua, Mahassen, Delfi… Y a todos los demás que, seguramente, estaban…. A los papás, a las mamás, a mis colegas, Edda, Claudia … Gracias, repito, a aquellas personas que quisieron estar, pero no pudieron… no a todas les llegó la invitación, lo siento.
¡Hasta el próximo encuentro!
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