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Siguiendo los pasos del Padre Hurtado...


En estos días en que el Padre Hurtado ya es un santo, siento con mayor fuerza la certeza de que nuestro Mijáil, en su vida, iba siguiendo los pasos de este buen hombre. Él confiaba en las personas y creía que este mundo podía ser cada día mejor, con el aporte de cada uno de nosotros. Su amiga Bianca está de acuerdo conmigo en que Mijáil habría sido, en el hospital, un nuevo doctor Patch Adams, como aquel exitoso neurocirujano que atiende a sus pequeños pacientes disfrazado de payaso… tal como cuando estuvo en Chile el año 2000 y Bianca pudo conocerlo, viéndolo, antes de ser operada. Así, con esto, con mis recuerdos, con las palabras de su primo Nicolás : “Mijáil tenía la capacidad de cumplir con el servicio a los demás… cada vez que hago algo social, pienso que Mijáil nunca se negó a nadie…”, y, escuchando o leyendo los testimonios de muchas personas que lo conocieron, sé que esta idea es algo más que sólo el producto de mi orgullo de madre.
Apenas tuve fuerzas, y fue pronto, porque estaba ansiosa por sentirlo presente, cerca, a través de sus cosas… comencé a reunir y ordenar las ropas y demás pertenencias
de mi hijo Mijáil. Al ver que son poquitas… primero me dio pena, pero, luego de algunos días, esa pena se transformó en orgullo, porque pensé que no era motivo de tristeza, sino de orgullo, de alegría, porque eso demostraba que su felicidad no dependía de las cosas materiales y, además, ante esa manifestación de austeridad suya me vino a la mente ¡“era como el Padre Hurtado…”! A muchas personas las hice partícipes de este sentir mío y, ahora, quiero compartir con ustedes dos recuerdos de la hermosa vida de mi hijo, en el espacio “Nuestros Momentos”, porque creo firmemente que, mi hijo y este santo hombre, compartían algo más que su sonrisa abierta y su actitud bonachona.
Me siento muy orgullosa de mi hijo Mijáil, porque brilla, como una llama, en el corazón de cada persona que lo conoció de verdad.

Luisa, “la mamá de Mijáil”.