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Casi todos los días, al volver del Colegio, se sumergía , tranquilo y alegre , en el agua de la piscina. Allí nadaba , se sumergía, se iba al fondo, emergía , volvía bajo el agua y seguía nadando. Si había alguien más , todo era juego , gritos , bromas y risas. También pruebas y demostraciones El siempre tenía algo nuevo que mostrar , una prueba distinta y mejor. Se dejaba hundir , sin aire , poco a poco y , ya en el fondo, simulaba dormir. Resistía mucho. Demasiado y nos inquietaba. Pero el estaba ahí, sólo llevaba un poco más allá, su enorme capacidad física. Su resistencia y su tenacidad. En eso era insuperable. No perdía la calma y se mantenía mucho segundos allí, bajo el agua. Después se agitaba y con un depurado estilo, avanzaba vigoroso , con enormes brazadas de un lado a otro de la piscina. Con agilidad, salía y de un salto se hundía en el agua, cruzando por debajo de un lado al otro y volvía, siempre nadando. Una y otra vez. Luego se tendía al sol y permanecía quieto.
En el mar, en cambio, se adentraba profundamente entre las olas y se pedía de vista. Estaba siempre muy adentro. Casi no lo veíamos y mas de alguna vez , simplemente, se nos perdía de vista. Gozó del mar y nunca le tuvo miedo. Era su amigo, probablemente , allí en lo profundo, lejos de la playa, dialogaba con el o se dejaba llevar. En algunas ocasiones parecía formar parte del agua, como si hubiera estado siempre allí, unido a ella.
Gozó , como pocos , del agua del mar , del lago , de la lluvia. El , sólo el, terminaba su almuerzo, con un gran vaso de agua. A veces dos.
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