|
Ese fenómieno, que tanto cautivó a Mijáil. Cada flor , cada insecto , cada manifestación de ese hermoso espectáculo, era para él una maravilla. Y llamaba a su hermano, a su mamá , a su cuñado, en fin a quien estuviera cerca, para mostrar otra flor, otra oruga , otro lagarto , otro paisaje...
Pronto esperamos hacer un nuevo recorrido y les mostraremos cómo se encuentra ese desierto árido, en estos días.
|
 |